
Por el Dr. Aldo Arranz y la Dra. Teresa de la Cruz Eiriz
El transporte urbano de mercancías es un componente fundamental de la logística de las ciudades, ya que influye directamente en la actividad económica, la congestión del tráfico y la sostenibilidad medioambiental. Sin embargo, a pesar de su papel fundamental, la planificación del transporte de mercancías ha quedado relegada a un segundo plano frente a la movilidad de pasajeros en las estrategias urbanas. Como se suele decir, el transporte de mercancías no tiene voto, e incluso cuando existe voluntad política, los municipios suelen carecer de directrices estandarizadas y herramientas fáciles de implementar para apoyar una planificación eficaz del transporte de mercancías.
Este descuido se está convirtiendo en un problema cada vez más grave. Las estadísticas muestran que el 75 % de la población de la UE (y en aumento) vive en zonas urbanas, lo que ejerce una presión cada vez mayor sobre las ciudades para que gestionen los volúmenes de mercancías, reduzcan las emisiones y alivien la congestión del tráfico. El reto es especialmente acuciante en el contexto de las entregas de última milla, que por sí solas se estima que generan hasta 70.000 millones de euros anuales en costes y contribuyen de manera desproporcionada a las emisiones de CO₂ y a la contaminación atmosférica en las ciudades.
A este problema se suma la intensa competencia por el espacio público en las zonas de alta densidad, donde las infraestructuras, como las zonas de carga y descarga, suelen ser ineficaces o estar mal gestionadas. A medida que el comercio electrónico sigue impulsando la demanda de transporte urbano de mercancías, la falta de políticas y herramientas de planificación específicas supone un obstáculo importante para la logística urbana sostenible.
Para hacer frente a este reto, ZLC ha estado trabajando en colaboración con el servicio municipal de ciudad inteligente de Zaragoza para desarrollar un modelo teórico para las operaciones de carga y descarga. Este trabajo forma parte del proyecto SENATOR, financiado por el programa Horizonte 2020 de la Unión Europea.
Nuestro modelo, que consideramos sólido y replicable, se basa en la teoría de colas, el trabajo con datos abiertos georreferenciados y los resultados del trabajo de campo, y proporciona una metodología para evaluar el nivel de servicio (LOS) de las zonas de carga y descarga (LUZ) en Zaragoza.
Los urbanistas pueden utilizar la metodología para determinar el tamaño y el número adecuados de zonas de carga y descarga.
Nuestro enfoque es menos complejo y requiere menos datos que los modelos existentes, lo que facilita su uso por parte de las administraciones locales y, como tal, tiende un puente entre la investigación académica y la aplicación en el mundo real. Está diseñado para ser escalable y adaptable a diferentes entornos urbanos, no solo a las circunstancias específicas de Zaragoza.
El modelo puede utilizarse para apoyar el desarrollo de Planes de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) y Planes de Logística Urbana Sostenible (PLUS). En concreto, ayuda a identificar los puntos conflictivos de congestión y las necesidades de desarrollo o cambio de infraestructuras, y contribuye a crear un equilibrio adecuado en la asignación del espacio público entre las necesidades de pasajeros y mercancías. A su vez, esto debería ayudar a reducir las perturbaciones del tráfico causadas por el estacionamiento ilegal y en doble fila.
Además, esta aplicación de métodos cuantitativos a datos empíricos puede utilizarse para mejorar la eficiencia logística, por ejemplo, mediante el desarrollo y el perfeccionamiento de regulaciones dinámicas, como ventanas de tiempo y prioridades de transporte de mercancías, y para alinear mejor las zonas orientadas al transporte de mercancías con la actividad comercial y las necesidades de la cadena de suministro. En términos más generales, el método puede utilizarse para apoyar la integración de las consideraciones relativas al transporte de mercancías en la planificación del uso del suelo urbano en general.
En general, todo ello contribuirá a crear ecosistemas de movilidad urbana más equilibrados y sostenibles, que den un lugar adecuado a las operaciones de transporte y entrega de mercancías de última milla, con bajas emisiones, pero resilientes, eficientes y optimizadas.
Para más información, póngase en contacto con Teresa de la Cruz en [email protected]