
Gürbüz, M. C., Wagner L. ¿Cómo se adquieren los medicamentos falsificados?
MIT Supply Chain Frontiers, 20 de mayo de 2014
La infiltración de medicamentos falsificados en la cadena de suministro farmacéutica es un problema grave, y los métodos convencionales para detectarlos suelen ser insuficientes. Una investigación realizada en el MIT-Zaragoza International Logistics Program, en Zaragoza, España, está analizando por qué los dispensadores de medicamentos, como clínicas y farmacias, podrían adquirir medicamentos falsificados. El estudio explora un nuevo enfoque para combatir la falsificación: desarrollar estrategias de mitigación basadas en la manera en que los dispensadores adquieren los medicamentos.
La investigación fue realizada por Laura Wagner como parte de su tesis doctoral titulada Sourcing Decisions for Goods with Potentially Imperfect Quality Under the Presence of Supply Disruption. La tesis está dirigida por el Dr. Mustafa Çagri Gürbüz, profesor de gestión de la cadena de suministro en el MIT-Zaragoza International Logistics Program, y por el Prof. Mahmut Parlar, de la DeGroote School of Business, McMaster University, Canadá.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos estima que el 1% de todos los medicamentos consumidos en países desarrollados y hasta el 30% en países emergentes o subdesarrollados son falsificados.
El daño social y financiero causado por estos medicamentos ilícitos es enorme. Un solo caso de alto perfil ilustra la magnitud del problema: en 2007, un fiscal panameño anunció que al menos 94 personas habían muerto tras consumir un jarabe para la tos contaminado con un sirope tóxico. El sector público de salud panameño había comprado y distribuido el medicamento sin saberlo; este fue fabricado en China y pasó por intermediarios y mayoristas en Asia y Europa antes de llegar a los consumidores en América Latina.
La complejidad de las cadenas de suministro farmacéuticas facilita que los falsificadores distribuyan sus productos inferiores. Aunque unos pocos grandes mayoristas manejan la mayoría de los medicamentos genuinos, existen miles de pequeños distribuidores que compran excedentes, los reempaquetan y revenden entre sí. Cuando hay escasez de medicamentos, generalmente por fallos en la producción, estos pequeños actores se convierten en la fuente principal para los compradores posteriores, vendiendo fármacos esenciales a precios inflados.
Esta cadena de suministro enrevesada, junto con altos márgenes y falta de transparencia, brinda a los falsificadores innumerables oportunidades para mezclar sus productos falsos con medicamentos auténticos. La industria responde con nuevas tecnologías, pero cada vez que se introducen dispositivos de detección más avanzados, los criminales encuentran maneras de eludirlos.
Las autoridades sanitarias locales, como en EE. UU., realizan controles de calidad aleatorios. También se destinan importantes recursos a programas de concienciación, para enseñar al personal médico y a los pacientes a identificar medicamentos falsos. Sin embargo, estos esfuerzos dependen de medidas poco fiables y subjetivas, como el olor, el sabor o el tipo de embalaje.
La investigación modela las prácticas de adquisición de dispensadores como clínicas y farmacias que pueden comprar tanto a fabricantes auténticos como a mayoristas locales o regionales. Se asume que los primeros suministran medicamentos genuinos, mientras que los segundos pueden ofrecer productos inferiores o peligrosos. Además, el consumo de medicamentos ilícitos podría generar costos adicionales para los dispensadores, imposibles de prever. Otro supuesto es que el dispensador no puede predecir con certeza ni la demanda futura ni posibles interrupciones del suministro.
Tres preguntas definen los objetivos del proyecto:
¿Bajo qué condiciones (relacionadas con interrupciones del suministro y problemas de calidad por falsificación) estaría el dispensador dispuesto a correr el riesgo de tratar a los pacientes con medicamentos potencialmente falsificados, y cuál sería su estrategia óptima de adquisición en tales casos?
¿Tomaría el fabricante legítimo medidas para aumentar la disponibilidad del producto como estrategia de mitigación frente a la infiltración de medicamentos falsos?
¿Podrían los programas de concienciación del consumidor, impulsados por fabricantes genuinos, generar costos para los dispensadores y provocar una desalineación de incentivos?
Existen varias razones por las que responder a estas preguntas puede ayudar a ambas partes a combatir la falsificación. Dos de las más importantes son:
Primero, comprender mejor los incentivos y factores que llevan a los dispensadores a comprar a fuentes dudosas permitirá a los fabricantes diseñar medidas más efectivas. Este conocimiento también ayudará a proteger la cadena de suministro del fabricante legítimo del daño causado por los medicamentos ilícitos.
Segundo, la compra de productos falsificados suele ser consecuencia de una oferta insuficiente de medicamentos auténticos. Por ello, es esencial que los fabricantes comprendan cómo los problemas de suministro alimentan el comercio de falsificaciones.
La investigación continúa, pero los hallazgos preliminares sugieren que, cuando no hay disponibilidad de producto auténtico, los dispensadores podrían preferir comprar a mayoristas locales o regionales —aunque exista riesgo de falsificación— antes que dejar de tratar a los pacientes.
A futuro, el proyecto busca arrojar luz sobre cómo los dispensadores toman decisiones de compra y cómo la concienciación del consumidor influye en estas decisiones. Otro posible resultado es que el conocimiento adquirido sobre los mecanismos de adquisición permita a los fabricantes genuinos prevenir que los medicamentos falsos lleguen a los pacientes.
Este artículo apareció por primera vez en la edición de primavera de 2014 del boletín electrónico Supply Chain Frontiers, publicado por la MIT Global SCALE Network.
Para más información sobre la investigación descrita, contacte con el Dr. Mustafa Çagri Gürbüz.
Foto de la FDA por Michael J. Ermarth