
Por Dra. Teresa De La Cruz y Dra. Susana Val
Este año se cumplen doscientos años desde que England’s Stockton and Darlington Railway marcó el inicio de una revolución en el transporte de pasajeros y mercancías. Desde entonces, se han producido muchas transformaciones más: la bicicleta y luego el automóvil llevaron la movilidad personal a las masas; los viajes de larga distancia vieron el auge del barco de vapor, antes de ser superado, al menos para los pasajeros, por el avión comercial; el tranvía y luego el autobús redefinieron el transporte urbano, mientras que la contenedorización revolucionó el transporte de mercancías a todos los niveles.
Estos y otros cambios no solo afectaron a los usuarios del transporte, sino que tuvieron profundas implicaciones para el empleo, y no siempre de manera predecible. Por ejemplo, aunque la contenedorización diezmó el empleo de estibadores y cargadores como era de esperar, pocos de los primeros pioneros del ferrocarril previeron que la nueva tecnología daría lugar al auge del anticuado carro tirado por caballos durante un siglo.
Las nuevas tecnologías no se limitaron solo a eliminar empleos tradicionales, también crearon demanda de ocupaciones completamente nuevas que requerían habilidades muy diferentes, en todos los niveles, desde trabajadores manuales hasta niveles directivos y profesionales.
Esto sigue siendo cierto cuando empezamos a abordar nuevas tendencias en transporte y movilidad, tanto de pasajeros como de carga (y los dos se consideran cada vez más como actividades conjuntas en lugar de separadas). Estamos observando el surgimiento de la Movilidad Conectada, Cooperativa y Automatizada (CCAM).
La CCAM no solo consistirá en nuevas tecnologías, como drones, vehículos autónomos terrestres o taxis sin conductor (que ya están disponibles gracias a marcos normativos adecuados). También se trata, y quizás es más importante, de nuevas formas de proporcionar y acceder a la movilidad, facilitando la conectividad en función de la demanda, promoviendo una colaboración eficaz entre comunidades de usuarios y proveedores, aunando las fortalezas y capacidades de diferentes modos y sistemas de forma cooperativa, y utilizando el poder de la IA y otras tecnologías de la información para optimizar la planificación, la programación, el enrutamiento, la prestación de servicios y el acceso de los clientes.
Estos avances amenazan potencialmente muchos puestos de trabajo existentes en el sector de la movilidad, pero, de igual manera, si se gestionan adecuadamente, los avances hacia la CCAM deberían generar muchas oportunidades de empleo nuevas.
Consciente de ello, la Comisión Europea está financiando, a través del presupuesto de Horizonte Europa, una iniciativa de investigación de tres años de duración para capacitar tanto a trabajadores como a empresas de los sectores de la movilidad de mercancías y pasajeros, de manera que puedan hacer frente y beneficiarse de los cambios que traerá consigo la adopción de la CCAM. RESKILLING (por una vez, no es un acrónimo incómodo, sino simplemente lo que dice) propondrá, implementará y validará una gama de herramientas y servicios novedosos que pueden guiar la mejora y la adaptación de las habilidades de los trabajadores para satisfacer las necesidades de la CCAM y, al mismo tiempo, promover el crecimiento del empleo.
Así pues, RESKILLING no se limitará a analizar el detalle de las habilidades y capacidades que se van a requerir, sino que las considerará en sus contextos socioeconómicos más amplios a lo largo de toda la cadena de valor, con el fin de garantizar no solo el aprovechamiento de las oportunidades, sino también la mitigación de los inevitables inconvenientes. Habrá nuevos modelos de negocio, mecanismos y herramientas de formación para mejorar y adaptar las habilidades, que serán escalables, replicables y transferibles en todo el sector de la movilidad y en toda la UE. El objetivo no es solo garantizar que los trabajadores (y las empresas u operadores de movilidad que dependen de ellas) tengan las habilidades y competencias adecuadas, sino también que estas ayuden a crear capacidades para una mayor innovación (incluida la innovación social) y apoyen modelos de negocio que impulsen la innovación, el despliegue y el desarrollo de la CCAM y, en última instancia, el crecimiento económico.
RESKILLING se puso en marcha en enero y ZLC liderará uno de los paquetes de trabajo centrado en las implicaciones laborales y socioeconómicas a corto, medio y largo plazo de la CCAM, especialmente en lo que respecta a grupos especiales de trabajadores. Esto incluirá la identificación y la descripción de los trabajos, profesiones y conjuntos de habilidades necesarios tanto en la actualidad como en el futuro (no es tan sencillo como parece). También desarrollaremos módulos de capacitación para actualizar y mejorar habilidades profesionales específicas para la CCAM que se hayan identificado.
Para más información contactar con Dra. Teresa de la Cruz, [email protected]